viernes, 19 de diciembre de 2008

La tintura de pelo y los altos grados policiales hacen perder la memoria

El abusivo uso de tinturas para el pelo sería una de las más fuertes causas de la perdida de memoria de algunos testigos que pudieron aportar algo a la causa que se investiga, pero no se acordaron de nada. Pero también la alta graduación policial conseguida podría ser otro de los causantes de las lagunas mentales.

Ayer, afectado por la segunda, Luis Severo Torres, el comisario mayor retirado que vive en Potrero de los Funes y mantiene un estrecho contacto el intendente de la localidad, Ignacio Urteaga, no podía recordar nada.

Comenzó su testimonio diciendo que no había participado y luego con un "... Ahhh, en la morgue, me parece..." y de ahí se le fue refrescando la memoria.

Pero no fue hasta que le leyeron sus declaraciones realizadas en sede judicial en 1986 cuando pudo terminar de traer a la memoria las cosas que le preguntaban. No obstante, hizo gestos de no estar muy convencido de lo que le leían y tenía estampada su firma.

Un hecho muy curioso, ya que si bien ahora dijo que en el patio de la Jefatura otro policía le había pedido "una gauchada" y que no había podido negarse, en su declaración anterior hasta había "juntado vísceras (de los cadáveres) que se cayeron cuando los pusieron dentro del cajón" donde fueron enterrados.

Así fue como recordó que fueron a buscar dos máscaras a la división Bomberos de la Policía -cosa que fue ratificada por el Jefe de esa división, que también testimonió ayer y dijo que le prestaron además una camilla y guantes, que había ido a pedir en nombre del comisario Víctor Becerra-, aunque dijo que en la Morgue pudo haberse bajado, pero que se quedó al lado del vehículo y nunca había visto los cadáveres.

Sus declaraciones anteriores eran absolutamente distintas. Entró a la morgue, bajó los cajones junto a otros dos policías, colocó los cuerpos adentro, levantó las vísceras que cayeron al suelo, vio que estaban quemados, que eran un hombre y una mujer.

No recordaba siquiera el nombre de quien le había tomado la declaración: Luis Reynaldo Gómez. Cosa curiosa, porque fue el penúltimo jefe de Policía que estuvo en funciones antes del actual.

Torres es una persona relativamente jóven, activa, no parece ni por asomo tener algún tipo de problema que afecte su psiquis, salvo, claro está, el grado policial que también afectó a otros testigos.

Perecito

Rafael Pérez, conocido como "Perecito" no pudo aportar nada -salvo un enojo al abogado de la querella que pidió que lo investigaran por falso testimonio y una decepción al defensor del otro Pérez, el abogado Papalardo, ya que la declaración anterior complica a su cliente- porque una problema de salud hizo que no solo haya perdido la memoria, sino también el equilibrio.

Deberá llevar al tribunal los estudios que le realizaron y el tratamiento al que fue sometido a raíz de un accidente cerebro vascular que lo dejó en mal estado.

Informe: Gustavo Senn
gustavosenn@gmail.com

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